Parece ser que  colecciono pensamientos, pequeñas revelaciones, uno a uno, en los guardo o a veces se esconden ellos en  pliegues de las sábanas. Una  putada, ya que  regresan a la por la noche , y una vez  apoyada mi cabeza en la almohada; recuerdo, la colocación de las palabras escritas que provocaron, un punto de inflexión, devenir de un libro leí de aquella autora de aquel país aquel día o cuando parece que mis ojos se empiezan a cerrar, se presenta  ese detalle sublime, el color, la técnica minuciosa de quién  pintó esa  cadera en el particular retrato de aquella dama que atravesó mi masa cerebral en esa galería. Esta insomnio provocan la explosión de la  curiosidad , los detalles que quiero retener, intactos,  pero con estas ojeras con las que me presento en la oficina, me veo obligada a secuestrar estos pensamientos,  que paren de provocarme. Aquí  los retengo para mí,  y que  me dejen dormir tranquila. Aunque ya no tenga excusa para no hacer la cama ningún día.